El reciente conflicto en Oriente Medio ha provocado importantes turbulencias en el comercio internacional de automóviles, lo que ha afectado especialmente al transporte marítimo, los costos de combustible y la demanda del mercado.
En primer lugar, las rutas marítimas están gravemente interrumpidas. El estrecho de Ormuz y el mar Rojo corren un alto riesgo. Los transportistas de automóviles tienen que desviarse, lo que provoca un aumento de los costos de flete y seguro, un mayor tiempo de entrega y retrasos en los pedidos a Europa, África y Oriente Medio
En segundo lugar, los precios internacionales del petróleo suben bruscamente. Los altos costos del combustible reducen la demanda de automóviles a gasolina, mientras que los vehículos de nueva energía (vehículos eléctricos y PHEV) se vuelven más competitivos debido a los menores
En tercer lugar, los mercados de Oriente Medio se enfrentan a una gran incertidumbre. Los pedidos, los pagos y la logística se enfrentan a mayores riesgos. Muchos importadores retrasan las compras y posponen la cooperación
Para los exportadores, los mercados emergentes, como el sudeste asiático, América Latina, Asia Central y Rusia, son opciones más seguras. Centrarse en los vehículos de nueva energía, optimizar las rutas logísticas y preparar los almacenes en el extranjero ayudará a reducir los riesgos y a mantener un crecimiento estable.
El conflicto acelera los cambios en la industria: mayores costos logísticos, una electrificación más rápida y una distribución del mercado más diversificada.
